12. Doceava lección de zen

Los humanos tendemos a confundir sujeto y objeto. Sin percatarnos, terminamos en lo mismo. Decimos “mi” trabajo, “mi” familia, “mi” amor. Somos eso; el problema es que si nos vemos como objeto pasamos a ser un objeto más. De la solución de esta dualidad nace la idea zen de mu o vacío. A medida que desdibujamos el objeto, el sujeto va despertando. Al final, cuando el objeto casi desaparece, entramos en el estado de samadhi o vacío, que es un estado de dicha. ¿Cómo lo logramos? Mediante el Hishiryo, el no juzgar, la percepción sin pensamiento

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