16. Décimo sexta lección de zen

Con perseverancia, estamos teniendo “una buena práctica”; es decir, logramos y mantenemos la concentración. ¿Qué viene ahora? Conocernos mejor. Todo esto lo hacemos para llegar a despertar, vivir con conciencia, y dejar de vivir en modo automático. El despertar no es un estado de dicha, de amor, sino es solucionar la dualidad sujeto-objeto que sufrimos. Todo objeto implica dolor, y nos separamos para no ser parte de ese sentimiento; pero la dualidad nos trae más dolor aún. Ese es el problema de la existencia, y en eso nos ayuda el zen

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