3. Tercera lección de zen

TU TERCERA LECCIÓN DE ZEN. Al comprender que no somos especiales y no podemos controlar ni detener el río de nuestra vida, aprendemos que no ganamos nada con aferrarnos a algo. Al mirar la vida de esta manera, la corriente de los acontecimientos se limitará a fluir. Esta es la gran lección: aprender a no aferrarnos, a desapegarnos, a soltar. Si no lo aprendemos, nos transformaremos en meros guardianes de nuestros linderos y eso consumirá toda nuestra energía. Perderemos nuestro tiempo tan escaso en defender en lugar de ser. El secreto del vivir sereno es el desapego.

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