5. Quinta lección de zen

TU QUINTA LECCIÓN DE ZEN. La vida frenética que llevamos se debe a que no fluimos junto con el río; sólo nos hemos quedado en los remolinos, en las coyunturas. Vamos aplaudiendo éxito tras éxito, y lamentando fracaso tras fracaso, y eso produce, a la larga, una sensación de vacío; es el agua estancada del pozo. Miramos a los demás y nos comparamos. Pero adivinamos intuitivamente que hay otra manera de vivir, sin renunciar a lo que tenemos, y eso es justamente el zen: aprender a mirar la vida como un todo, en lugar de mirarla en sus particularidades. Zen es ser la vida.

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